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viernes, 6 de julio de 2007

LA IGLESIA FRENTE A LA APOSTASIA

Aunque la iglesia experimenta un megacrecimiento, su calidad moral y los peligros de que la apostasía se introduzca es cada vez más latente. Recordemos que en el año 313 d.C., y con la supuesta conversión de Constantino, la iglesia recibió una avalancha de nuevos conversos producto de la alianza del estado con la iglesia. A partir de entonces comenzaron a entrar las influencias paganas a la vida de la iglesia perseguida, y las doctrinas con conceptos errados fueron alejando a los cristianos de la revelación bíblica dada por los evangelios. En esta etapa el crecimiento condujo a la iglesia a un cisma, y lentamente el sistema religioso se corrompió.
Actualmente, y como en aquel entonces, nos encontramos amenazados por muchos peligros doctrinales y filosóficos. Se le llama al pecado, error, y a la libertad, libertinaje. Se promueven los antivalores. Es triste decirlo, pero los cristianos están siendo absorbidos por las influencias del mundo, por lo que ya no tenemos que luchar contra éste, porque él mismo forma parte del estilo de vida de la iglesia.
Vienen tiempos de apostasía, Jesús lo anuncio en Mateo 24:24, y la misma operaría de tal forma, que con milagros y prodigios engañaría, si fuera posible, a los escogidos. ¿Como operará esta apostasía? El Apóstol San Pablo nos menciona que ya está "en acción el misterio de la iniquidad" (2 Tes. 2:7). Es misterio porque se esconde, se presenta de forma tan sutil que nadie la puede descubrir, opera tan misteriosamente que para muchos es incomprensible. Recordemos que "misterio" es algo desconocido, inexplicable, por lo que la iniquidad entrará en la iglesia de forma tan sutil, que nadie se dará cuenta.
Veamos los peligros que hoy nos amenazan:
Lo primero son los valores invertidos en la sociedad. Hasta el vocabulario está variando. Ya no se le dice a lo malo, malo. La fornicación se ha convertido en amor libre, la homosexualidad en un derecho de libre elección sexual, la riqueza y la ambición en un objetivo de la fe y se elaboran conceptos a base de la filosofía del "género" y el lenguaje inclusive. Tal parece que se cumple lo que dijo el profeta Isaías: ¡Ay de los llaman el mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos e inteligentes ante sí mismos!" (Is.5:20-21).
Estamos asistiendo a un proceso de inversión polar de valores. Hasta los más pequeños están siendo programados por los juegos de computador y por la televisión. La Nueva Era está entrando como un SIDA espiritual en la mente de los creyentes. El florecimiento del ocultismo, el culto a los demonios, la influencia de las filosofías orientales y la introducción al judaísmo de los gálatas en la iglesia es tan fuerte, que parece una fuerza incontenible, sobretodo cuando la lectura y el estudio de la Palabra han pasado a un segundo plano, en un mundo en donde el arte y la música lo arropa todo.
La crisis familiar es global, afecta a las iglesias. El divorcio es una plaga incontenible. Según estadísticas el 45% de los nuevos matrimonios termina en divorcio. La delincuencia y la violencia juvenil alcanzan cifras alarmantes. El aborto es ya una práctica común incluso entre muchos cristianos.
Los escándalos causados por "ministros" que hacen del evangelio un medio lucrativo está salpicando los diarios de muchos países. La falta de experiencias profundas, y la liviandad en la predicación, está produciendo una generación de cristianos sin compromisos, entrega y santidad. Las emociones llenan el espacio de las experiencias. El pueblo cristiano estudia y lee poco, y esto lo hace víctima del engaño. Cada día surge un líder carismático iluminado que llamándose "ungido" o "apóstol" o "profeta" origina una secta. Los esquemas doctrinales de la fe evangélica están siendo minados por el sincretismo de las nuevas revelaciones.
Aun el sistema jurídico está infectado de antivalores donde el derecho anula los deberes y el castigo. No podemos definir claramente la línea divisoria entre lo bíblico y lo antibíblico, lo recto de incorrecto, lo justo de lo injusto. La cultura de la permisividad acompañada de la ambigüedad y vaguedad acapara la mayoría de los púlpitos. La violencia es un arte, la paz una utopía
No podemos dejar de lado las maniobras del maligno para hacerle creer a la gente cuentos y teorías absurdas como la existencia de ovnis, extraterrestres, el nuevo orden mundial, la globalización, la unión eclesial en el ecumenismo, etc. Hay que sumar a esto la importancia que se le está dando al poder mental bajo los principios de la cienciología, meditación trascendental, regresión mental, parasicología, comunicación con los espíritus, etc.
¿Y qué podemos decir de la nueva ciencia y tecnología en cuanto a su implicancia moral en la Biblia? ¿Cómo definiremos la clonación, la ingeniería genética, el génoma humano, la transexualidad por medio de la cirugía, la eutanasia y distanasia, el aborto, el fenómeno cibernético, la tarjeta y el biochip inteligente? Todo esto nos presenta a un hombre a ser dios, por lo que no está muy lejos de que aparezca aquel que se siente en el trono de Dios haciéndose pasar por Dios. ¿Estaremos conscientes de esta realidad que nos introducen a la apostasía? Por lo tanto, no durmamos, sino velemos y estemos listos para aferrarnos, hoy mas que nunca, a la Palabra Revelada en la Biblia, y hacer de ella el fundamento que nos sostenga en estos tiempos tan peligrosos que nos ha tocado vivir.
Autor: Pr. Mario Fumero (Honduras)