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viernes, 25 de mayo de 2007

La Música ¿Es Realmente Neutral?

por Danny Sweat


Para justificar las tendencias actuales en la música sagrada, ha surgido una nueva idea. Nunca se ha sostenido ni ser creída en cualquier otra edad en la historia de la iglesia. Hasta ni se había expresado en palabras hasta la mitad de los años sesenta. Hasta el día de hoy los músicos seculares y los musicologistas se burlan de ella y la ridiculizan. Sin embargo, a pesar de un cuerpo de evidencia abrumador al contrario, esta rarísima doctrina nueva se defiende vigorosamente en muchos círculos cristianos. Dice que la música es neutral (o amoral); que en la música sagrada solamente importa la letra.


La Evidencia Histórica


Primero, examinemos esta proposición de la perspectiva histórica. Platón escribió: "La introducción de una nueva clase de música ha de evitarse como poniendo a todo el estado en peligro: como los estilos de música nunca se alteran sin afectar a las instituciones más políticas". Además, comenta sobre la influencia que posee la música para el bien o el mal: "La música representa directamente las pasiones o estados del alma --ternura, ira, valentía, dominio propio...Si uno se equivoca en la clase de música que escucha, llegará a equivocarse como persona..." En la opinión respetada de Platón, la música, en vez de ser neutral, es incluso poderosa para formar el destino de hombres y naciones. Debe notarse aquí que Platón habla de la música sin referirse para nada a la letra.


Martín Lutero escribió: "Aparte de la teología, la música es el único arte capaz de proporcionar paz y gozo de corazón...Mi corazón, que se llena a rebosar, a menudo ha sido consolado y refrescado por la música cuando enfermo y cansado".


Joseph Machlis, en su libro de texto clásico, The Enjoyment of Music (El placer de la música), declara lo que se sostiene comúnmente entre todos los estudiantes serios de la música: "La música se ha llamado el lenguaje de las emociones. Esto no es una metáfora irrazonable: porque la música, como el lenguaje, pretende comunicar significado...La música está relacionada con la experiencia humana y ha expresado contenido, de otra manera, no podría haber funcionado por miles de años como una fuerza espiritual en las vidas de los hombres" .


J. S. Bach da a entender el poder de la música en su explicación de que la música es para "la gloria de Dios y el refrescamiento del espíritu". Si la música puede refrescar el espíritu, es razonable que por el mismo poder puede contaminar y corromperlo.


Los músicos modernos seculares se han jactado del poder de su música. Charles Reich en su libro, The Greening of America (La vigorización de América), describe la influencia de la música. "La música ha llegado a ser el medio más profundo de la comunicación y expresión de toda una cultura. El medio dominante de la comunicación en nuestra sociedad --las palabras-- ha sido tan abusado, distorsionado y vaciado de significado que en el momento presente (las palabras o el lenguaje) no parecen suficientes para la gente de la nueva consciencia. La música, por otro lado, proclama todas las cosas que quieren decir o sentir. Expresa el sexo tosco y sudoroso. Es el depositario de energías fantásticas --como cualquier persona que ha visto un conjunto rock sabe. La música de antes era esencialmente intelectual; se ubicaba en la mente y en los sentimientos conocidos de la mente; la nueva música sacude el cuerpo entero y penetra hasta el alma. La nueva música es una música de creatividad y autoexpresión desenfrenadas".


Existe un campo de estudio siempre creciente llamado la terapia musical, donde las condiciones mentales y psicológicas como la depresión y ansiedad se tratan por "recetar" la música correcta como un médico receta un medicamento. Con toda seguridad este campo de estudio se basa en el hecho de que la música afecta a la gente.


La Resolución De Los Sesenta


Entiéndase claramente que la única gente sobre la faz de la tierra, en esta generación o cualquier otra, que han intentado promover la "neutralidad de la música" son personas cristianas viviendo después del año 1965.


¿Qué sucedió a mediados de los sesenta que fue lo suficientemente significativo como para causar que muchos cristianos fundamentalistas ignorasen lo que era entonces y es ahora de conocimiento común entre los músicos? Yo creo que las raíces son sociológicas en vez de musicales. Los de entre nosotros que vivieron esa era tumultuosa, nos acordamos bien del clima social. Se sospechaba de todo aquello que era tradicional. Cualquier cosa aun vagamente asociada con el "establecimiento" era rechazada por la juventud. Quizá la más tradicional de todas las instituciones era la iglesia, y quizá la más tradicional de todos los aspectos de la iglesia era su música. Por eso, el clamor llegó a ser: "¡Danos algo nuevo!"


Simultáneamente, en el mundo secular una nueva forma de expresión musical había capturado tanto las mentes como las imaginaciones de esa generación inquieta. ¡Esta música la podrían sentir! Daba voz a su rebelión y sus pasiones.


Los predicadores en sus mensajes atacaron con intrépido las caderas oscilantes de Elvis y las melenas de los Beatles. La minifalda desvestía a nuestras chicas, mientras todas las demás normas se llevaban a su límite. Comparada con el rock and roll, la música de la iglesia parecía de verdad sosa.


Por un lado, los predicadores combatían la rebelión --no al pelo largo, no a la minifalda; por el otro, temían aislarse de esta generación que tenían los gustos tan diferentes. Fue contra este escenario que alguien empezó a usar el rock and roll como vehículo para alcanzar a esta generación. El razonamiento era, "Si vamos a alcanzarlos, hemos de hablar su lenguaje".


Con la influencia cada vez mayor de los medios de comunicación y con tantos adaptándose a un ambiente de espectáculo en la iglesia, el escenario ya estaba preparado. "Traerles a la iglesia por darles lo que quieren, luego les daremos lo que necesitan". Como una cucharadita de azúcar ayuda al niño a tragar el medicamento, vamos a revestir el evangelio con el rock and roll. Alguien lo describió así: "Nos acercaremos a ellos a hurtadillas y les inocularemos del evangelio antes de que se diesen cuenta".


Defectos En La Lógica Contemporánea


Había varios problemas obvios con esta aproximación, visto desde la óptica de veinticinco años. El primero es que el evangelio no es medicina, sino que "es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree". No necesita revestirse para hacerlo más apetitoso, o avivarse para hacerlo más relevante. Solamente requiere que se proclame a fin de que Dios haga Su obra. Segundo, muchos predicadores ya habían empezado, con razón, a atacar la sensualidad de esta música, su fuerte golpeteo salvaje y la indumentaria y conducta estrafalaria de sus ejecutantes. Pero mientras la presión aumentaba y los apologistas hacían preguntas para las cuales los predicadores no tenían respuestas, muchos empezaban a hacer caso omiso de la música para enfocar el mensaje que las canciones daban. Claro, que hubo bastante que predicar ahí. Sin embargo, porque la mayoría de los predicadores no se sentían cualificados como para hablar de la música en sí más allá de las frases "golpeteo salvaje" y "demasiado volumen", los músicos interpretaban su silencio como una aprobación tácita. Con un poco de lógica defectuosa en cuanto a alcanzar a los perdidos con su propia música, pero con una letra bíblica, se salió del apuro. Si la música es neutral, ¿entonces por qué no usar cualquier estilo para comunicar un mensaje bueno? Si el mensaje de la letra es todo lo que importa, luego es conveniente cualquier vehículo musical.


El Mensaje De La Música


El problema es que el mensaje de la música es por lo menos tan poderoso como el de la letra, y la percepción del mensaje se colorea enormemente por el vehículo que lo lleva. Así, hoy, a cualquier estilo musical imaginable desde el "country" al "heavy" se le clasifica de sagrado. ¿Cómo ha sido posible que pudimos cambiar de la música tradicional en la iglesia hasta la de Stryper en apenas veinte años? Cambiamos aceptando la postura totalmente defectuosa de que la música es neutral.


Pero la música no es neutral. Su mensaje llega recio y claramente --a menudo más claro que la letra eclipsada. Es hora de que el siglo XX considere el mensaje que está comunicando con su música. En vez de ser un mensaje de sal y luz, de separación y santidad, ha llegado a ser un mensaje de contemporización y confusión.


Durante los últimos veinte años nuestros jóvenes nos han enseñado mucho en cuanto a su música y estilo de vida libre; es hora de que empecemos a enseñarles en cuanto a la piedad y una vida santa.


ARTICULO TOMADO DE LA REVISTA LLAMADA DE MEDIA NOCHE / URUGUAY.