PRODUCCION "Himnos Eternos"

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lunes, 14 de mayo de 2007

CUANDO LA PRESENCIA DE DIOS INUNDA NUESTRAS VIDAS

El nuevo testamento nos relata que cuando nuestro Señor Jesucristo estaba pronto a ser alzado al cielo, prometió a sus discípulos no dejarlos solos, sino enviar un Consolador quien les acompañaría en todo tiempo y en todo lugar. Es así como estando reunidos durante la fiesta judía de Pentecostés, vino de pronto sobre ellos una presencia gloriosa, manifestada como lenguas de fuego que se posaron sobre sus cabezas. "Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen."
Ante la novedad, se reunieron en el lugar miles de judíos que habían llegado a Jerusalem desde distintas partes del mundo, descubriendo con gran sorpresa que hablaban en sus propias lenguas originales. Luego de esto el Señor comenzó a manifestarse en medio de ellos haciendo grandes prodigios y milagros, sanando enfermos, resucitando a los muertos, entregando profecías, y una serie de otras maravillas realizadas por obra del Espíritu Santo que moraba en ellos.
Es por esta razón que nuestra iglesia se autodenomina "Pentecostal", ya que en ella se acepta y se insta a vivir aquella maravillosa experiencia vivida por los apóstoles, conocida como el "Bautizmo del Espíritu Santo."
Muchas veces, esas manifestaciones del Espíritu vienen durante la oración, durante el cántico, al oír la palabra de Dios, o al enfrentar un alma que necesita recibir el mensaje de Dios. El Espíritu Santo obra según hay necesidad y siempre para edificación de la iglesia.
Dios nos ha dado armas poderosas para la destrucción de fortalezas, y la oración y el cántico son algunas de ellas, ya que llevan impresa la Palabra de Dios. Es por ello que muchas veces, mientras alabamos a Dios, la presencia maravillosa de su Santo Espíritu viene a visitar nuestras vidas, destruyendo todas las artimañas de satanás y obrando con poder en medio de la iglesia, restaurando vidas, llevando al arrepentimiento a los corazones endurecidos y dando fuerzas al cansado. Es en aquel momento maravilloso, cuando la presencia de Dios inunda nuestras vidas, que de pronto sentimos un fuego que comienza a arder dentro de nuestro ser, y nuestro corazón se llena de un gozo indescriptible. Es entonces cuando inevitablemente nuestros ojos se llenan de lágrimas, y nuestras manos se alzan al cielo mientras nuestros labios alaban y glorifican a Dios. Es por eso que gritamos "Aleluya" "Gloria a Dios". Porque nuestro Dios Todopoderoso ha venido a habitar en medio de su pueblo.
Estimado lector, si usted aún no ha sentido esa presencia maravillosa en su vida, ore a Dios y pida en su corazón ser llenado de ese poder celestial, que cambia a las criaturas, que restaura al caído, que levanta al enfermo y que guía nuestros pasos en pos de aquel que un día nos redimió en la cruz. Cuando la presencia genuina y bendita del Santo Espíritu de Dios llegue a su vida, entonces conocerá la verdadera paz y felicidad que hoy el hombre tanto anhela.
Dios le bendiga en gran manera.
HORACIO CONTRERAS
Director Coro IEP de Viña del Mar