PRODUCCION "Himnos Eternos"

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miércoles, 16 de mayo de 2007

CASTILLO FUERTE

Los himnos y corales protestantes han sido durante siglos la música inspirada por Dios para su alabanza en las congregaciones evangélicas. Pero ¿de dónde han salido estos sencillos cánticos que han obrado poderosamente en los pueblos, transformando vidas y trayendo miles de almas a Cristo?

Sus inicios más cercanos se remontan al siglo XVI, con la Reforma Protestante, siendo el mismo Lutero su primer y gran impulsor. De modo que para entender el contexto histórico que da origen a nuestra tradición hímnica se hace necesario hacer un poco de historia en la vida del gran reformador.

Marín Lutero conoció la música desde pequeño, y ya a corta edad manifestó grandes cualidades vocales. Generalmente después de comer dedicaba más de media hora a tocar el laúd. Además, fue un compositor relativamente diestro, diciendo él mismo: "a quien no le guste la música, nunca podrá ser mi amigo". En la época de Lutero, la única música aceptada dentro de la iglesia era el "canto gregoriano": canto unísono, en latín, y cantado sólo por monjes. De manera que la música litúrgica era para el pueblo algo ajeno, distante y poco representativo de su fe.

Es entonces cuando Dios mueve a Martín Lutero para llevar adelante su magna obra. Él creía firmemente que todo el pueblo debía alabar a Dios. No podía estar restringido sólo a un par de personas, que además cantaban en una lengua que sólo algunos entendían. Es así como él mismo se dio a la tarea de componer melodías sencillas, fáciles de memorizar, que contuvieran como texto las verdades bíblicas más importantes, y cantadas en la lengua vernácula, que era el alemán.

Junto con la gran controversia que trajo el planteamiento de sus 95 tésis, el pueblo rápidamente se sintió familiarizado e incluído al poder cantar en su propio idioma estas nuevas melodías que les enseñaban sobre la Biblia. Y así, al poco tiempo, la iglesia se quejaba de que "toda Alemania canta las enseñanzas de Lutero."

Sin duda alguna el coral más sobresaliente compuesto por Lutero, y que ha sido representativo de las iglesias evangélicas hasta hoy en día es "Ein feste burg" conocido en español como "Castillo Fuerte". Su traducción se debe a Juan Bautista Cabrera, quien a su vez se basó en la versión inglesa de Frederick H. Hedge. Se cuentan muchas historias respecto de este himno, sin embargo una muy aceptada es que mientras iba de camino a Worms a enfrentar al emperador, sabiendo que probablemente iba a la muerte, iba cantando este maravilloso himno. Poniendo su entera confianza en este "Castillo fuerte" que es "nuestro Dios". Sus palabras resuenan hasta al día de hoy y calan profundo en nuestros corazones. Y sin lugar a dudas seguirá siendo el "gran himno" de todo el pueblo evangélico a lo largo del mundo, quienes en sus respectivos idiomas cantan:

"Castillo fuerte es nuestro Dios,
Defensa y buen escudo;
Con su poder nos librará
En este trance agudo.
Con furia y con afán
Acósanos Satán;
Por armas deja ver
Astucia y gran poder;
Cual él no hay en la tierra. "
Dios nos de la gracia para saber valorar el incalculable patrimonio que tenemos en nuestras manos, y que nuestros labios siempre alaben a Dios, porque Él nos ha librado de la muerte.
HORACIO CONTRERAS
Director Coro IEP de Viña del Mar